Cuenta una historia oriental, que una muñeca de sal quiso conocer a fondo el mar, y que cuando entró en él, se disolvió. Entonces –y aquí sigue la historia- otra muñeca similar se dijo, “me iré a la zona de las nieves y allí buscaré como compañía una muñeca de hielo. Ambas, unidas por el amor, entraremos en el mar y seremos agua y sal como él”. Así lo hicieron. Caminaron por todo el continente ártico, cruzaron bahías y estrechos. Estaban convencidas de que abrazadas, siendo agua y sal, recibirían del mar su eterno secreto. Cerraron los ojos, entraron, y participaron de una experiencia diferente: la muñeca de sal se disolvió mientras bajaba al fondo de las aguas, la de hielo se disolvió mientras permaneció en la superficie. La experiencia se repetirá mil veces sin que jamás el agua y la sal se diferencien de la sal y el agua.
|